lunes, 28 de junio de 2010

DEJAR DE FUMAR CON HIPNOSIS



La hipnosis puede ser efectiva para dejar de fumar. Ésta es la conclusión de la Unidad de Tabaquismo de la Asociación Española Contra el Cáncer (AECC), dirigida por el médico Salvador Oña.

El psicólogo José Manuel Perea explicó ayer que, con el apoyo puntual de la hipnosis dentro del contexto general de una terapia más amplia, aumenta el número de pacientes que opta por abandonar el tabaco. Así, con los cursos normales que da la Unidad de Tabaquismo superan su adicción a la nicotina el 60% de los pacientes, mientras que, si a las técnicas tradicionales se suma lahipnosis, este porcentaje supera el 80%.
De momento, esta técnica auxiliar se ha aplicado en tres grupos de 15 personas, aunque los resultados sólo reflejan conclusiones de un trimestre. Para tener jerarquía científica, han de pasar, por lo menos, seis meses. Lo ideal es un año, indica el psicólogo.

Asociación
«No es magia y tampoco dormimos a las personas para despertarlas después», explica el psicólogo. La sesión es de una hora y la persona se sienta cómodamente en un sillón, se relaja y, una vez que se halla en ese estado, el profesional le induce una serie de argumentos que buscan asociar el consumo de un cigarrillo con ideas desagradables, para que si lo deja y piensa en volver, se acuerde de lo mal que lo pasaba cuando era fumador.

«Cuando alguien deja de fumar, el primer cigarrillo lo asocia a placer. Con la hipnosis lo que queremos es romper ese lazo y crear uno nuevo, uniendo la experiencia negativa con el tabaco con el deseo de fumar», subraya Perea.
Pero la base de todo está en la motivación que tenga el paciente para abandonar este hábito, sus ganas de dejarlo. Y la hipnosis sólo funciona como apoyo «al tratamiento multicomponente, es decir, el compuesto por las intervenciones médica y psicológica», añade.

Evidentemente, es voluntario someterse a esta técnica, poco transitada por los expertos de esta materia de otros países. «Tenemos esperanzas de conseguir mejores resultados», puntualiza.
La eficacia de la técnica se puede comprobar en la recaída. Será en ese momento cuando el fumador deba asociar el uso del cigarro con una experiencia traumática que, por supuesto, cambia para cada individuo: «Para unos puede ser un cáncer de pulmón, para otros malos olores y algunos lo asociarán con el cansancio que experimentan al subir las escaleras». Hay pacientes más duros y, por tanto, con ellos se emplearán más sesiones.

Salvador Oña, por su parte, explicó que el consumo continúa en el 27% de la población de la provincia, «estabilizado desde hace unos años». Así, las recaídas son habituales: el 47% de ellas se produce por crisis vitales, estrés y aburrimiento, mientras que el 53% las asocia con situaciones agradables, el consumo de alcohol o estar en ambientes de fumadores.

Fuente: laopiniondemalaga.es


www.dejardefumarconhipnosis.com

La hipnosis puede ser efectiva para dejar de fumar. Ésta es la conclusión de la Unidad de Tabaquismo de la Asociación Española Contra el Cáncer (AECC), dirigida por el médico Salvador Oña.

El psicólogo José Manuel Perea explicó ayer que, con el apoyo puntual de la hipnosis dentro del contexto general de una terapia más amplia, aumenta el número de pacientes que opta por abandonar el tabaco. Así, con los cursos normales que da la Unidad de Tabaquismo superan su adicción a la nicotina el 60% de los pacientes, mientras que, si a las técnicas tradicionales se suma lahipnosis, este porcentaje supera el 80%.
De momento, esta técnica auxiliar se ha aplicado en tres grupos de 15 personas, aunque los resultados sólo reflejan conclusiones de un trimestre. Para tener jerarquía científica, han de pasar, por lo menos, seis meses. Lo ideal es un año, indica el psicólogo.

Asociación
«No es magia y tampoco dormimos a las personas para despertarlas después», explica el psicólogo. La sesión es de una hora y la persona se sienta cómodamente en un sillón, se relaja y, una vez que se halla en ese estado, el profesional le induce una serie de argumentos que buscan asociar el consumo de un cigarrillo con ideas desagradables, para que si lo deja y piensa en volver, se acuerde de lo mal que lo pasaba cuando era fumador.

«Cuando alguien deja de fumar, el primer cigarrillo lo asocia a placer. Con la hipnosis lo que queremos es romper ese lazo y crear uno nuevo, uniendo la experiencia negativa con el tabaco con el deseo de fumar», subraya Perea.
Pero la base de todo está en la motivación que tenga el paciente para abandonar este hábito, sus ganas de dejarlo. Y la hipnosis sólo funciona como apoyo «al tratamiento multicomponente, es decir, el compuesto por las intervenciones médica y psicológica», añade.

Evidentemente, es voluntario someterse a esta técnica, poco transitada por los expertos de esta materia de otros países. «Tenemos esperanzas de conseguir mejores resultados», puntualiza.
La eficacia de la técnica se puede comprobar en la recaída. Será en ese momento cuando el fumador deba asociar el uso del cigarro con una experiencia traumática que, por supuesto, cambia para cada individuo: «Para unos puede ser un cáncer de pulmón, para otros malos olores y algunos lo asociarán con el cansancio que experimentan al subir las escaleras». Hay pacientes más duros y, por tanto, con ellos se emplearán más sesiones.

Salvador Oña, por su parte, explicó que el consumo continúa en el 27% de la población de la provincia, «estabilizado desde hace unos años». Así, las recaídas son habituales: el 47% de ellas se produce por crisis vitales, estrés y aburrimiento, mientras que el 53% las asocia con situaciones agradables, el consumo de alcohol o estar en ambientes de fumadores.

Fuente: laopiniondemalaga.es

viernes, 25 de junio de 2010

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A continuacion pueden dejarnos vuestros comentarios y preguntas sobre la Hipnosis o cualquier consulta que consideren oportuno.

Patologias
Problemas de salud
Bloqueos
Interes
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LA HIPNOSIS ES UNA TECNICA COMPLEMENTARIA EN NUMEROSAS TERAPIAS


Actualmente se utiliza con buenos resultados para tratar la fibromialgia, el estrés, los trastornos dermatológicos o la soledad,depresion, ansiedad, miedos y fobias, adicciones, problemas sexuales, Etrc...

Los avances en la investigación del subconsciente han convertido a la hipnosis en una técnica complementaria en numerosas terapias. Así, junto a depresiones, trastornos alimenticios o fobias, esta técnica trabaja en líneas menos conocidas que ayudan a paliar desde la fibromialgia y el estrés a los trastornos dermatológicos, pasando por la soledad, casos todos ellos que tienen una raíz psicológica o psicosomática.

En relación a la fibromialgia, un estudio pionero desarrollado por CHC Psicólogo, dirigido por el experto en Psicología Clínica Isidro Pérez, y el Instituto de Reumatología de Barcelona, demuestra los efectos positivos de la hipnosis contra esta enfermedad. Según la investigación, el 80% de los pacientes que se sometieron a las sesiones experimentaron una mejoría notable de sus síntomas: dolor, fatiga, insomnio y ansiedad. Y es que, pese a que más de un millón de personas sufren este mal, aún se desconoce qué lo provoca, por lo que carece de tratamientos efectivos.

CHC trabaja también sobre el estrés, "muy relacionado con las alteraciones que sufre el paciente". "Cuando el estrés es prolongado, el cuerpo y la mente se ven desbordados", explicó Isidro Pérez. A través de frases repetitivas y sugestiones terapéuticas se enseña al paciente "herramientas para controlar el dolor y los demás síntomas", añadió el experto.
Trastornos de la piel

También pueden paliarse con la hipnosis, siempre después de haber consultado a un especialista, los trastornos dermatológicos. De nuevo, es el estrés la raíz del problema, sobre todo en aquellas personas que se rascan casi compulsivamente lesionándose la piel. La hipnosis, además, va directamente al síntoma, generando "una sensación de frescor en la zona afectada" que alivia el escozor.

Detrás de la soledad se esconde, en muchas ocasiones, "un sentimiento de aislamiento más psicológico que real", por lo que la hipnosis puede convertirse también en un gran aliado para superarlo. Otros síntomas, como los dolores de cabeza tensionales o las migrañas, pueden ser igualmente contrarrestados mediante esta técnica.

LA HIPNOSIS ES UNA HERRAMIENTA EN LA TERAPIA COGNITIVO CONDUCTUAL


Existe un proceso de desesperanza que lleva al paciente a pedir terapia. En ese proceso, el paciente se da cuenta de que, pese a todos los esfuerzos que está haciendo no consigue salir del problema que tiene y que necesita pedir ayuda a un experto. En este proceso de sentir la desesperanza las soluciones que no exigen esfuerzo, como la hipnosis, tienen un atractivo especial para el paciente, porque se siente incapaz de hacer nada por sí mismo para solucionar su problema.

Sin embargo, la hipnosis no es una terapia, es solamente una ayuda o herramienta auxiliar, en todas las terapias, incluida la terapia cognitivo conductual (ver por ejemplo, Bryant, Moulds, Guthrie & Nixon; 2005 y los trabajos de Capafons). Desde una perspectiva clínica, la hipnosis puede ser considerada como el grupo de técnicas que utilizan formal y deliberadamente la sugestión para provocar cambios en la conducta de los individuos (Tortosa, González Ordí y Miguel Tobal, 1999). Cambios que se han de enmarcar dentro de la perspectiva que puede proporcionar una terapia cognitivo conductual.

La base fundamental de la hipnosis es la sugestión, en realidad, la hipnosis consiste en las respuestas que da el hipnotizado a las sugestiones del hipnotizador (Holroid, 2003). En el proceso hipnótico, el paciente sigue las sugestiones que se le dan, dejando en manos del hipnotizador el control total de su conducta.

En la terapia cognitivo conductual hacemos indicaciones que podrían considerarse como sugestiones constantemente. Sugerimos a nuestros pacientes, por ejemplo, que cambien determinada forma de comportarse. Para ello empleamos la sugestión directa o metáforas y sugestiones indirectas.

De acuerdo con los últimos avances de la terapia cognitivo conductual, por ejemplo la terapia de aceptación y compromiso, no es adecuado que el paciente siga ciegamente lo que las reglas que plantea el terapeuta. Lo ideal es que él mismo descubra que las consecuencias de comportarse así. Por eso, lo que se le pide siempre que compruebe las consecuencias de los cambios sugeridos.

Aunque seguir las sugestiones hipnóticamente no es un método adecuado en la terapia cognitivo conductual; sin embargo, en la hipnosis hay un proceso en el que el paciente abandona el control consciente de su conducta y la terapia de aceptación y compromiso pretende que se dejen de intentar controlar procesos que no son controlables, por ejemplo la ansiedad, el sueño, etc. El abandono del control es un proceso interesante para la terapia cognitivo conductual, no para dejarlo en manos del terapeuta, sino para dejar que actúen los procesos automáticos del propio paciente.

Por eso, tiene interés especial la autohipnosis, es decir, el proceso por el cual se reúnen en la misma persona los dos papeles: hipnotizado e hipnotizador. En ese proceso la persona tiene total control sobre lo que quiere hacer, pero lo ejecuta de tal manera que tiene la sensación de no hacerlo de forma voluntaria.

APLICACIONES DE LA HIPNOSIS Y AUTOHIPNOSIS


En la terapia hay que conseguir un automatismo en los cambios de conducta que introducimos. El automatismo se consigue a base de la repetición de los cambios que se han realizado; pero la automatización está fuera de nuestro control por su propia definición. En efecto, un proceso automático es aquel que realizamos sin control consciente; si lo queremos controlar conscientemente, ya no es automático. La forma de llegar a automatizar un proceso es la repetición de la conducta. Hay ejemplos que todos hemos vivido: de pequeños hemos aprendido a andar o a guardar el equilibrio, hacerlo conscientemente requiere un esfuerzo considerable. De mayores aprendemos a conducir y muchas veces llegamos a cambiar de marcha automáticamente, sin pensarlo; incluso llegamos al trabajo por el camino habitual sin saber cómo: la repetición es la vía predilecta para la automatización de la conducta.

En la terapia hay que aprender que la puesta en marcha de los procesos automáticos no puede controlarse y por tanto no va a ir al ritmo que a nosotros (terapeuta y paciente) queremos. Por ejemplo, la habituación ocurre fuera de nuestra voluntad, los hábitos tienen fuerza y resurgen una y otra vez. Si no tenemos claro qué es el proceso de automatización, podemos llegar a pensar que la terapia ha fracasado. La paciencia es la virtud que hay que aplicar y hay que tener confianza en los procesos automáticos que están detrás de la consolidación de lo que se va haciendo en la terapia.

Aprender a dejar de intentar el control de lo incontrolable es necesario para el paciente. El paciente tiene que dejar el control; pero no en manos del terapeuta como hipnotizador, sino confiando en sus propios procesos automáticos. En este proceso, la autohipnosis puede ser un referente.

Por ejemplo, cuando hacemos una exposición en la imaginación, el objetivo es el fortalecimiento de la conducta comprometida con nuestros valores y no la extinción de la ansiedad. En consecuencia, aún cuando nos sintamos totalmente tranquilos en el proceso de exposición, hemos de seguir con el proceso para automatizar las respuestas que queremos dar. Se trata de un proceso similar a la autosugestión y es conveniente hacerla siguiendo las reglas de la inducción.